Saltar al contenido

Sitio independiente. No representa a ningún fabricante y no es distribuidor de ninguna marca. Quién publica esto.

Sala Técnica

Instalación, acústica y automatización de salas de clases

Portada / Acústica / Inteligibilidad

Por qué en una sala de 30 no se entiende al profesor

La respuesta casi nunca es que el profesor hable bajo, y casi nunca se arregla con más volumen. Son dos números —reverberación y ruido de fondo— y el segundo suele venir de la sala de al lado.

Acústica·8 minutos·

Qué es la reverberación, sin fórmulas

Cuando alguien habla en una sala, el sonido no llega solo por el camino directo: rebota en el techo, en el piso duro, en los ventanales y en la pizarra, y vuelve a los oídos con unos milisegundos de retraso. Si esos rebotes tardan mucho en apagarse, la cola de una sílaba se superpone con el inicio de la siguiente. El profesor sigue hablando igual de claro; lo que llega es pasta.

La medida de eso es el tiempo de reverberación: cuántos segundos demora un sonido en caer 60 dB después de que la fuente se calla. Es una propiedad de la sala, no del que habla.

El valor de referencia

Para una sala de clases de tamaño corriente, la norma ANSI/ASA S12.60 recomienda un tiempo de reverberación de 0,6 segundos y un ruido de fondo que no pase de 35 dBA. Son los valores que también recogieron las guías de ruido de la Organización Mundial de la Salud.

⚠️ No son exigibles en Chile. El D.S. 38 del Ministerio del Medio Ambiente regula el ruido que una fuente emite hacia sus vecinos, no la acústica interior de un recinto. Si en su colegio hay una exigencia de reverberación, viene del contrato o de la especificación del proyecto.

Cómo estimarla sin instrumentos

Un medidor de reverberación no está al alcance de la mayoría de los colegios, pero hay dos pruebas que sirven para saber si el problema existe. Ninguna reemplaza una medición; las dos alcanzan para decidir si vale la pena pedirla.

  1. La palmada. Sala vacía, de pie en el centro, una palmada fuerte y seca. Si se oye una cola de sonido claramente después del golpe —algo que se pueda contar— la sala está por encima de lo razonable. En una sala tratada, la palmada suena corta y muerta.
  2. Los treinta pasos. Un adulto lee un texto en voz normal desde la pizarra y otro lo escucha desde el último puesto, de espaldas, escribiendo lo que oye. Si aparecen errores en palabras que no se pueden adivinar por contexto —nombres, números, apellidos— el problema es de inteligibilidad y no de volumen.

De dónde sale el ruido de fondo, en orden de frecuencia

En las salas chilenas que hemos visto el orden se repite, y no es el que uno esperaría:

FuenteQué hacer
La sala contiguaTabique liviano sin aislación entre salas. Es el más caro de resolver y el más común. A veces se arregla cambiando qué curso va en cada sala.
El pasilloPuerta sin burlete y con celosía de ventilación. Un burlete y resolver la ventilación por otra vía es barato y se nota.
El patioVentanas de vidrio simple. Cambiar a termopanel resuelve más ruido que temperatura, pero no es una decisión de presupuesto chico.
El equipoVentilador de proyector o de la pantalla. Se mide apagando todo: si al apagar el equipo la sala cambia, ahí está el problema.

En qué orden conviene atacarlo

Lo contraintuitivo: primero la reverberación, después el ruido. Bajar reverberación es más barato y mejora la inteligibilidad incluso sin tocar el ruido de fondo. Y hay un efecto secundario que importa: en una sala menos reverberante el profesor habla más bajo sin darse cuenta, lo que baja el nivel general de la clase.

  • Superficies blandas en el plano correcto. El techo es la superficie más grande y la que más rebota hacia los alumnos. Un cielo acústico rinde más que cualquier panel en los muros.
  • Lo que ya está en la sala. Una biblioteca llena, un panel de corcho con trabajos, cortinas de tela pesada: no es decoración, es absorción. Una sala desnuda suena peor.
  • El piso. Cerámica o vinílico sobre radier reflejan casi todo. No siempre se puede cambiar, pero cuando se cambia, se nota.
El error que hay que evitar

Instalar audio antes de tratar la sala. Un sistema de refuerzo sonoro en una sala reverberante amplifica también los rebotes: sube el nivel y empeora la inteligibilidad. El audio se justifica después de que la reverberación esté controlada, y sobre todo en salas grandes o para profesores con problemas de voz.

Qué pedirle a quien haga el proyecto

Tres cosas, que caben en un correo: el tiempo de reverberación medido antes y después de la intervención, el nivel de ruido de fondo con la sala vacía y el colegio en funcionamiento —no un domingo—, y el coeficiente de absorción del material que propone, con su ficha. Si no puede entregar los tres, no está haciendo acústica: está vendiendo paneles.

Y si la sala además tiene equipo instalado, conviene revisar dónde quedó la energía y el anclaje: eso está en Montaje.